Las columnas de la calle Mármoles

Las columnas de la calle Mármoles

Al igual que con la famosa canción, “están clavadas dos cruces/en el monte del olvido”, podríamos hablar de las tres columnas de la calle Mármoles que estarían clavadas en pleno corazón de Sevilla y por supuesto, en el completo olvido.

En el siglo XVI fueron encontradas en la actual calle Mármoles seis columnas romanas, aunque no se sabe a ciencia cierta cómo aparecieron. Esas seis columnas tuvieron diversa fortuna a partir del momento en que fueron encontradas. Dos de ellas, sin duda alguna las más famosas, fueron trasladadas por Bartolomé Morell en abril de 1574 hacia la nueva Alameda de la Feria o de Hércules, que se estaba realizando en la antigua laguna de la feria. Sin duda alguna estas dos columnas son las que mejor se han conservado desde su descubrimiento, siendo un emblema de la ciudad. El resto de columnas tuvo peor fortuna. Una de ellas se perdió por completo tras un accidentado traslado hacia el Real Alcázar, pues se rompió y fue abandonada perdiéndose su pista para siempre por la actual calle Mateos Gago. Las tres restantes son las actuales columnas de la calle Mármoles, que salvaron su existencia al quedar embutidas en el patio de una casa hasta 1885, cuando el Ayuntamiento compró dicha casa y la derribó en 1886. Aún así, su estado y abandono son preocupantes para tratarse de uno de los pocos restos de época romana de Híspalis.

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Sección de la calle Mármoles según F.Villanueva y D.Vitale. Algunas cuestiones sobre el urbanismo de Hispalis en época republicana. Ignacio Rodríguez Temiño.

Las columnas han gozado de una alta estima desde su mismo descubrimiento, pues ya en el siglo XVI los humanistas e ilustrados de la época debatieron sobre su posible utilidad en el pasado, pensando que se trataba de un templo de adoración a Hércules. Hay que tener en cuenta además que la localización de las columnas es en una de las zonas de mayor elevación del centro y por tanto, sitio ideal para emplazar un gran templo al mitológico fundador de la ciudad.

Esta imagen de templo antiguo ha llegado a influir incluso a la hora de situar el posible foro de Híspalis de época republicana en esta zona. Además, han quedado grabadas para muchos sevillanos como las columnas del templo romano, aunque seguro que para otros, ni siquiera son conocidas.

No obstante, tras los últimos estudios realizados entre otros por Pilar León o Carlos Márquez sobre estas columnas y sobre las de la Alameda de Hércules, podemos conocer con mayor certeza el tiempo al que pertenecen e incluso lanzar hipótesis sobre su destino o cometido original.

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Cimentación. Foto de R.Corzo Sánchez. Algunas cuestiones sobre el urbanismo de Hispalis en época republicana. Ignacio Rodríguez Temiño

A día de hoy conocemos que las columnas pertenecen a la época de Adriano o finales de la de Trajano, en el siglo II y que por sus dimensiones y características pudieron corresponder a un templo, ya que un pórtico de tales dimensiones es raro de  encontrar. Sin embargo, las columnas en su localización actual, la calle Mármoles, no pertenecieron a un templo o a un pórtico como también se ha barajado; más bien  fueron resultado del expolio de otros lugares, reutilizadas para un edificio que se habría ubicado en dicho lugar, el cual es muy complicado definir sólo con los restos actuales. Se baraja la hipótesis de que la procedencia de estos restos antes del expolio fuera el Traianeum de Itálica.

Conociendo un poco más la historia de estas columnas y viendo la situación en la que se encuentran, encerradas entre bloques de viviendas en el centro de Sevilla y con un estado de conservación del entorno bastante pobre, más una mala visibilidad para el espectador que desea observarlas, cabe imaginar o proponer dos opciones. La primera opción es la fácil, cuidar el lugar, acondicionarlo para resaltar las columnas, proteger el acerado para mejorar la visibilidad o incluso adecuar una bajada a pie de las columnas para así obligar a regenerar el entorno. La segunda opción que se me ocurre es su traslado a un lugar más visible, sabiendo que las columnas no guardan una relación directa con su actual ubicación al ser producto del expolio y posterior construcción en la calle Mármoles, ya que dos de ellas ya han sido trasladadas con un resultado inmejorable.

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En conclusión, poseemos tres columnas pidiendo a gritos un poco de cariño, al igual que tenemos a tres emperadores romanos en el olvido, sin apenas reconocimiento en su ciudad. Únicamente existen tres calles con sus nombres y en un monumento a Trajano de pequeñas dimensiones, regalo de un país lejano como Rumanía. Sería un buen momento para matar dos pájaros de un tiro, salvando del olvido a las columnas y dando el reconocimiento que se merecen nuestros tres emperadores romanos. Es decir, a emperador por columna: Trajano, Adriano y Teodosio I.

Por Daniel Reyna García

 


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