Torre del Oro

La Torre del Oro, la parte más importante del sistema defensivo creado por los almohades en 1220, es uno de los sellos de identidad de Sevilla junto con la Giralda. Desde su construcción fue defensora de la ciudad por el sur y protectora del puerto, origen y motivo de la grandeza de Sevilla. Tras su construcción ha sufrido batallas, terremotos, inundaciones y por supuesto restauraciones. Conoce su historia y su leyenda en el siguiente artículo.

Comienza su construcción el 8 de marzo de 1220, siendo terminada el 24 de febrero de 1221, casi un año después. Con su construcción se dio por completado el sistema defensivo de la ciudad almohade y fue el punto más importante, ya que defendía al puerto y sobre todo al puente de barcas, nexo de unión de la ciudad con el Aljarafe.

 

1858 torre del oro
Fototeca Archivo Histórico

 

La Torre del Oro presentaba en sus inicios dos cuerpos, el primero y principal es un polígono de doce lados que mide de ancho 15,20 metros. La entrada a dicho cuerpo principal se realizaba por una puerta en la zona este de la torre, mediante un lienzo de muralla que unía a esta con el recinto amurallado y que se hallaba a 9,60 metros del suelo. Actualmente dicha puerta se encuentra al mismo nivel que el Paseo Colón por el aumento del nivel del suelo en la zona. En el interior del primer cuerpo se alojan tres pisos y un sótano que fue macizado como cimentación en 1760. Para la comunicación entre los pisos cuenta con una caja de escalera en forma hexagonal que continúa acabado el tercer piso para convertirse en el segundo cuerpo pero esta vez en forma dodecagonal, es decir, doce lados. Por último, en 1760 el maestro mayor de los Reales Alcázares, Ignacio Moreno, añadió el tercer cuerpo en forma de cúpula de azulejos dorados.

En cuanto a la cimentación de la torre, esta consiste en una losa de hormigón de cal con un espesor de unos 5 m. (desde la cota +3m. a la cota -2m.). Dicha cimentación se apoya sobre un terreno blando, pues es una zona aluvial muy cercana al propio río por lo que en su cimentación se añadió madera de pino para darle mayor consistencia. Además de estos 5 metros de cimentación iniciales, en 1760 tras las obras de restauración efectuadas por los desperfectos que ocasionó el llamado Terremoto de Lisboa, se macizó como cimentación la planta baja de la torre, lo que supone un aumento de 6 metros. Por ello, actualmente la Torre del Oro cuenta con unos 11 metros de cimentación.

 

torre del oro
De BARRIOS,J.; FERNANDEZ,M.A.; BARRIOS,A.; POLO,J.: “El estudio de la cimentación y terreno
subyacente de la Torre del Oro. Aparejadores 60, 2001, pp. 60-79

 

Concluida la torre por los almohades, poco tiempo pudieron disfrutarla, pues tan solo 27 años después, en 1248, la ciudad fue reconquistada por Fernando III “El Santo” siendo la Torre del Oro un actor principal en dicha conquista ya que defendía el puente de barcas que unía la ciudad con Triana y el Aljarafe, evitando el cerco completo de la ciudad por las tropas castellanas. Tan importante fue esta batalla que quedó reflejada en varios escudos de poblaciones del norte, mayoritariamente de Cantabria, pues fueron estos marinos los que con sus barcos sobrepasaron la Torre del Oro y rompieron el puente de barcas.

Tras la conquista de la ciudad, la torre siguió funcionando como baluarte defensivo durante bastante tiempo, pues en 1653 se tiene constancia de la instalación en ella de piezas de artillería. Aunque la leyenda le da a la torre otros usos tales como almacén de oro y plata o lugar de recreo de Pedro I, lo cierto es, que aunque su principal función siguió siendo la de baluarte defensivo, Pedro I en el siglo XIV trasladó a una de sus amantes Aldonza Coronel a dicha torre con tres caballeros como protección y además, guardaba en ella oro y plata. Esto es lógico pues la Torre del Oro era parte del Real Alcázar y estaba completamente aislada, con una única entrada mediante un lienzo de muralla y su acceso a casi 10 metros del suelo. No había lugar más idóneo.

 

1900 restauracion torre del oro
Restauración de 1899-1900

 

Con el paso de los años la Torre del Oro comenzó su declive motivado por varios factores: la pérdida de su función principal, la defensiva, pues ya no había enemigos cercanos y por otro lado, las inundaciones y los terremotos, que hicieron que la torre necesitara de varias restauraciones para sobrevivir, llegándose en alguna de ellas a pensar en su destrucción completa o parcial. La primera gran restauración fue en 1760 tras el Terremoto de Lisboa de 1755, donde se macizó la torre añadiéndole a los cimientos la planta baja del edificio y se añadió el tercer cuerpo, la cúpula de azulejos dorados. Entre 1821 y 1822 la Torre del Oro se quedaba completamente aislada, pues se derribó el lienzo de muralla que la unía con el Real Alcázar para mejorar el tránsito de personas y coches de caballos por la zona. En 1870 fue cedida al Ministerio de Marina que en 1899 inició la última gran restauración.

Actualmente la Torre del Oro, tras sus 793 años de vida, es propiedad del Ministerio de Defensa y alberga desde septiembre de 1942 el Museo Marítimo de Sevilla.

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